El 16 de septiembre fue el Día de las Juventudes en Argentina en homenaje a las y los estudiantes secundarios secuestrados en la “Noche de los Lápices” por reclamar por el boleto estudiantil durante la última dictadura militar. El boleto fue la consigna; luchaban por el derecho universal a la educación y por una sociedad más justa e igualitaria.
Su lucha se actualiza en cada generación que retoma estas causas. Las políticas económicas que empobrecen a las mayorías y la voluntad manifiesta de erradicar todas las instancias de organización y solidaridad comunitaria, marcan por otra parte formas actuales de continuidad con el proceso antidemocrático iniciado hace 50 años.
Una desprotección estructural marca la vida de las juventudes en estos tiempos: la precariedad laboral que alcanza a un 64% de lxs jóvenes de entre 18 y 24 años; el desfinanciamiento de las universidades como espacios que permiten proyectar un futuro distinto; la implementación de políticas punitivas mientras se desmantelan sistemas de protección y acompañamiento.
Más que nunca es necesario impulsar la transmisión de la Memoria, así como apoyar la participación de las juventudes que desde centros de estudiantes, sindicatos, experiencias territoriales, espacios artísticos y otros ámbitos se organizan para seguir peleando por sus derechos desde la convicción de que la lucha colectiva construye un mundo más a medida de la dignidad humana.





